Páginas

23 nov. 2013

Violencia, ¿de qué género?


H
ace unos años escribí en una revista de educación un artículo titulado ‘La discriminación sexista en la escuela’. Analizaba allí como profesor la situación del alumnado femenino y desvelaba las posibles dudas que existían sobre el trato imparcial recibido. Para ello me documenté ampliamente y me esforcé por alcanzar una ansiada objetividad. El artículo nació de la necesidad de plasmarlo por escrito, en un momento en el que la educación en Canarias empezaba a empaparse de la denominada ‘coeducación’.
Cansado de observar cómo todo se quedaba en un simple maquillaje del lenguaje con el uso (o abuso) de los sufijos “os/as”, llegué a la conclusión de que todo se resumía en eso. Sin embargo, constaté cómo ─afortunadamente─ la escuela es en este sentido el lugar donde mayor igualdad encuentran ambos sexos. En una sociedad en la que sus políticos admiten sin rubor que las mujeres reciban incomprensiblemente un salario inferior por desempeñar el mismo trabajo no parece haber demasiado lugar para la esperanza.
Las limitaciones para su promoción laboral, la asimetría a favor del cambio en las mujeres y no en los hombres y el acoso sexual tampoco ayudan demasiado a lograr un mínimo de justicia social. Y es que todo se queda en palabras. Ya desde 1957 el tratado de Roma incluía en su artículo 14 el principio de igualdad y no discriminación por razón de sexo. La Constitución de 1978 dedica su artículo 14 al mismo principio. En 1995 firmaron 180 gobiernos un documento en la Conferencia de Pekín que reivindicaba la igualdad de sexos y denunciaba la ‘violence of gender’ (fue aquí donde se parió esta expresión que se nos coló como otro calco semántico del inglés). Este espíritu fue recogido posteriormente por la ONU en el Beijing + 5, en el año 2000, el mismo año que escribí el mencionado artículo.
Claro que en aquel momento lo de la ‘violencia de género’ no había alcanzado la terrible dimensión que tiene hoy en día. No imaginaba yo por aquel entonces que esto se iba a convertir en violencia de género, número y caso: el pasado año murieron en nuestro país 52 mujeres víctimas de malos tratos, y en este año vamos ya por la escalofriante cifra de 44 “casos”.
Lo que no parece haber cambiado es la total impunidad con la que los agresores asesinan a sus víctimas. Las casas de acogida no son sino ‘posadas de la ignominia’ y del fracaso de un sistema que no sabe o no quiere acabar con esta lacra social, que encierra a la víctima y libera al asesino que nada tiene de presunto.

Probablemente serán ellas y sólo ellas empezando en la escuela, con su trabajo diario y desde los puestos más influyentes de la sociedad (cuando les permitan llegar) las que finalmente acaben con esta desgracia que como hombre me produce “vergüenza de género”.

(Publicado en el periódico "La Opinión de Tenerife", el 14/08/2003. Una vez más, desgraciadamente, las cosas no han cambiado mucho desde que lo escribí)

3 nov. 2013

¡Vamos al Teatro Guimerá!

El 29 de octubre pasado los alumnos del aula externa de la Fundación Ataretaco tuvieron ocasión de asistir a una representación teatral interesantísima y muy amena sobre el Juan Tenorio. Como cada año en estas fechas, los escenarios se llenaron de interpretaciones de este popular personaje, dentro de este mito tan español que forma parte de nuestra dramaturgia más castiza.



El título de la obra era "Desmontando a Don Juan", y lo que pretendía -como se decía ya en el título- era "desmontar" la figura del Don Juan, que es llevada a juicio -en este caso, divino- para, en tono de comedia, enfrentar a los personajes del Burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, y el Don Juan Tenorio, de Zorrilla. Aunque separados por varios siglos, ambos personajes masculinos tienen muchas cosas en común que serán juzgadas en el escenario, con grandes de dosis y humor e ingenio por parte del guionista. 



Lo interesante de la propuesta es que, además de ser divertida y pedagógica, pone en tela de juicio el comportamiento vejatorio de ambos personajes hacia la figura de la mujer. 



Para algunos de los miembros del grupo ha sido la primera -y esperemos que no la última- ocasión de visitar un recinto tan emblemático del siglo XIX como es el Teatro Guimerá ,el más antiguo del archipiélago. Desde aquí agradecemos a los responsables del Organismo Autónomo de Cultura y a los gestores de la programación de teatro para escolares de esta edición 2013-2014 la oportunidad que han dado a nuestros alumnos del CEPA San Cristóbal de asistir con un precio y una atención muy especial.

Estamos seguros que, a partir de aquí, se habrá creado en ellos un interés por asistir a las funciones teatrales que lleguen a nuestras islas. ¡Enhorabuena a la compañía 2RC y sus actores!